(Texto extraído del libro de Vladimir Moss Apocalypse the book of the end)
Apocalipsis 13.18. Aquí
hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues
es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis. (666)
«Es el
número de un hombre, para que no supongamos, según la opinión de algunos, que
él sea un diablo o un demonio, sino uno de entre los hombres, en quien Satanás
habitará enteramente de modo corporal.»
(san Beda el Venerable).
«Desde la antigüedad se han hecho
muchos intentos por descubrir el significado de estas palabras, pero ninguno ha
llevado a una conclusión definitiva. Muy a menudo se ha intentado descubrir el
nombre del Anticristo combinando las letras cuyo valor numérico corresponde al
número. Por ejemplo, según la conjetura de San Ireneo de Lyon, el
número de la bestia — 666 — surge al sumar los valores numéricos de las letras
del nombre “Latinos”[1]
o “Titán”.
Algunos han encontrado el número de la bestia
en el nombre de Juliano el Apóstata; intérpretes posteriores lo han visto en el
título del Papa de Roma —Vicarius Filii Dei, Vicario del Hijo de Dios —;
en el nombre Napoleón, etc. Nuestros cismáticos intentaron extraer el número
666 del nombre del patriarca Nikon.
Reflexionando sobre el nombre del Anticristo,
San Andrés de Cesarea dice: “Si fuera necesario conocer su nombre, el vidente
lo habría revelado; pero no agradó a la gracia de Dios que este nombre funesto
fuese escrito en el Libro Divino”.
Si se sigue este procedimiento, entonces,
según la opinión de San Hipólito de Roma, pueden encontrarse muchos nombres,
tanto propios como comunes, que corresponden a este número».[2] (Arzobispo
Averky)
San
Irineo escribió: «“y esa cifra es seicientos sesenta y seis" (Ap
13,14-18), es decir, seis centenas, seis decenas y seis unidades, para
recapitular toda su apostasía que se ha fabricado durante seis mil años[3] (…)
[por lo tanto] No nos arriesgaremos, sin embargo, a pronunciarnos con certeza
acerca del nombre del Anticristo; porque si hubiera sido necesario que su
nombre fuese revelado claramente en el tiempo presente, lo habría anunciado
aquel que contempló la visión apocalíptica (…)[4]
Pero
ahora ha dado a conocer el numero del nombre, para que tomemos precauciones
contra el que ha de venir, sabiendo quien es; pero calló su nombre porque no es
digno de ser anunciado por el Espíritu Santo.»[5]
San Irineo
continua[6]: «Por eso, en la bestia que ha
de venir, tendrá lugar la recapitulación de toda iniquidad y de todo engaño, a
fin de que todo el poder de la apostasía, confluyendo en ella y encerrado en
ella, sea arrojado al estanque de fuego (Ap. 19:20). Es justo, pues, que el
número de la bestia sea el 666 (Ap. 13:18), porque recapitula en sí toda la
maldad que se desencadenó antes del diluvio a causa de la apostasía de los
ángeles (Gn. 6:1ss) -porque Noé tenía 600 años cuando el diluvio vino sobre la
tierra y destruyó a los seres vivientes de ella, a causa de la generación
perversa de Noé (Gn. 7:6) y para recapitular también todo error idolátrico
posterior al diluvio y la muerte de los profetas y el suplicio del fuego
infligido a los justos-; porque la estatua erigida por Nabucodonosor tenía
sesenta codos de altura y seis codos de anchura, y a causa de ella Ananías,
Azarías y Misael, por no adorarla, fueron arrojados al horno de fuego ardiente
(Dn. 3:1, 20), pronosticando, por lo que les ocurrió, la prueba de fuego que
habían de sufrir los justos en el fin de los tiempos; esta estatua, toda
entera, fue, en efecto, un símbolo de la venida de aquél, que tratará de
hacerse adorar él sólo por todos los hombres sin excepción.
Así
pues, los seiscientos años de Noé, en cuyo tiempo tuvo lugar el diluvio a causa
de la apostasía, y el número de codos de la estatua, a causa de la cual fueron
arrojados los justos al horno de fuego, significa el número 666 del nombre de
este hombre, en quien será recapitulada toda la apostasía, injusticia,
iniquidad, falsa profecía y engaño de 6000 años de duración, a causa de los
cuales sobre vendrá también el diluvio de fuego.»[7]
El
número seis está asociado con la idea de completitud, ya que el mundo
fue creado en seis días, y también con el hombre, puesto que el propio hombre
fue creado en el sexto día. Sin embargo, el hombre también cayó en el sexto día
y en la sexta hora, por lo que también significa apostasía: la apostasía de la
humanidad antes del diluvio que alcanzó su culminación en el año seiscientos de
Noé.
Así,
«seiscientos significa el ferviente afán por el pecado mediante el mal uso de
la creación realizada en seis días, y también que en el año seiscientos de Noé
la tierra fue inundada». (san Andrés de Cesarea)
Después del diluvio, el hombre volvió a
apostatar, y esta apostasía alcanzó su culminación cuando Cristo fue
crucificado en el sexto día y en la sexta hora, razón por la cual hubo
oscuridad sobre la tierra desde la sexta hasta la novena hora (Marcos 15:33). Pero
la apostasía del hombre en general, y de la raza judía en particular, alcanzará
un grado todavía mayor durante el reinado del Anticristo. Por ello puede
decirse que el número 666 significa las tres etapas de la apostasía del hombre:
desde la caída de Adán, pasando por la Crucifixión de Cristo, hasta la tiranía
del Anticristo.
Sin embargo, el número siete significa el
descanso de las obras de la naturaleza caída y la reversión de la apostasía; ya
que Cristo, al reposar en el sepulcro y descender a los infiernos en el séptimo
día, destruyó las obras del diablo.[8]
Finalmente, el octavo día representa la
venida de la eternidad y la salvación final, la santificación y la
transfiguración de la naturaleza. Pues Cristo resucitó de entre los muertos en
el octavo día, y el valor numérico del nombre «Jesús», que significa
«Salvador», es 888.[9]
Recientemente,
la atención se ha centrado en el hecho de que en varios países existe
tecnología capaz de grabar información en forma del número 666 en la mano
derecha o en la frente de cada ciudadano. Asi
escribe P. Budzilovich:
«En los
Estados Unidos, – líder en la edificación del ‘Nuevo Orden Mundial’ – ya se han
realizado todas las preparaciones técnicas para alcanzar el control global. La
Agencia de Seguridad Nacional dispone ya de una computadora extremadamente
potente creada especialmente para este fin (Texe Marr, Project LUCID – the
Beast Universal Human Control System, Austin, TX, 1996). La creación de
esta computadora y del software matemático necesario se ha llevado a cabo
dentro de un proyecto con el nombre en clave ‘Project LUCID’ (LUCID significa
luminoso, resplandeciente; de ahí ‘Lucifer’, Satanás — portador de luz). También
han desarrollado medios para “colocar la marca” de la bestia: microcircuitos biológicos
destinados a ser implantados en la mano derecha o en la cabeza. Según el
boletín Phoenix Letter de marzo de 1997, los gobiernos de Dinamarca,
Filipinas y Trinidad habrían iniciado medidas para introducir estos
microcircuitos con el fin de verificar la identidad de sus ciudadanos, citando
el supuesto éxito de este programa en los Estados Unidos, donde — según se
afirma — estos trabajos se llevan a cabo en secreto. Los microcircuitos
almacenarían información completa sobre sus portadores: fotografías, huellas
dactilares, registros biométricos, datos financieros, información médica, etc. Cada
individuo recibiría un número único de registro, que se propone conste de 18
dígitos divididos en tres grupos de seis, formando así la cifra 666.»[10]
Asimismo,
el 22 de noviembre de 2003 se presentó en París un nuevo producto de la empresa
“Caspian”: un chip de pago RFIC implantable. La fundadora y exdirectora de la
empresa, Katherine Albrecht, escribe: «El chip ‘VeriPay’ contiene un número de
identificación único asociado con el individuo en cuyo cuerpo se encuentra
implantado. Este número de identificación único puede vincularse a una tarjeta
de crédito u otro método de pago y ser comunicado a los comerciantes
simplemente acercando la parte del cuerpo donde está implantado el chip a un
lector RFIC o dispositivo de venta. (…)
Aunque
no está claro qué parte del cuerpo tiene prevista la empresa para la
implantación del chip de pago, mi suposición es que la parte superior del brazo
—donde actualmente se implanta el producto “Verichip” de la compañía — resultaría
demasiado incómoda para acercarla a un dispositivo lector. Es más probable que
el chip se implante en la mano o en la muñeca de la persona para facilitar el
sistema de pago “wave and go”, que actualmente es posible con el sistema de
reloj de pulsera Mobil Speedpass-Timex.»[11]
En los
tiempos recientes se han desarrollado chips de Identificación por
Radiofrecuencia (RFID) que pueden insertarse bajo la piel y que permiten
rastrear a una persona en cualquier lugar. Aun más recientemente, una empresa
llamada Somark ha desarrollado un tatuaje de tinta que incorpora tecnología
RFID.
De este
modo, un número o marca equivalente impreso o tatuado en el cuerpo — y quizá
escaneado mediante satélites — podría ser interpretado como la marca otorgada
por la segunda bestia, es decir, por la falsa ciencia.
En este
contexto es digna de consideración la siguiente observación: «Cuando se desea
contactar a alguien en Internet, se escriben las tres letras “www”. Es notable
que en la transliteración internacional la letra “w” represente la letra hebrea
vav. Y vav, la sexta letra del alfabeto hebreo, corresponde al
número 6. Así, en cierto sentido, al escribir “www” se introduce el equivalente
hebreo de ‘666’. Desde hace tiempo sabemos que el Anticristo necesitará un
sistema universal de comunicaciones para llevar a cabo sus designios malvados.
Hoy existe uno que parece llevar sus iniciales.»[12]
Otra
hipótesis interesante es que 666 sea el equivalente numérico de las letras
hebreas que componen la expresión «Rey de los judíos».[13]
Sin
embargo, con respecto a todas estas interpretaciones debemos recordar las
palabras del obispo Fotio de Triaditsa: «Son innumerables las teorías acerca
del significado secreto del número “666”. Pero pocos abordan estas cuestiones
con humildad, profundidad de pensamiento y verdadera espiritualidad. Quien
entiende que la marca de la bestia está, lamentablemente, grabada en nuestros
corazones no se inquietará ni se alarmará esperando su aparición en algún
cambio en los documentos oficiales o en los pasaportes que un gobierno pueda
emitir.
Más
bien dirigirá toda su atención a descubrir esa marca en el corazón, donde está
perversamente inscrita. (…)
Sospecho
que pocos fieles ortodoxos se dan cuenta de que sus preocupaciones y preguntas
obsesivas — “¿Cómo será la marca? ¿No será lo último en tecnología, algún
microchip electrónico?” — proceden en realidad de textos protestantes y de la
teología fundamentalista protestante. Este tipo de especulación no pertenece al
corazón de la Iglesia Ortodoxa ni al consenso teológico de los Santos Padres.
La
verdad es que no sabemos qué forma tomará la Marca de la Bestia. ¿Será un
procedimiento tecnológico? ¿O quizá uno de los ritos de las falsas religiones
del mundo futuro? ¿Tal vez un rito que imite blasfemamente el sacramento
cristiano de la Crismación? Simplemente no lo sabemos.
Lo
único que debemos comprender es esto: ninguna acción externa ni ninguna
protección externa puede garantizar que permaneceremos fieles a nuestro Señor.
La fuerza de esta marca solo será neutralizada por nuestra conciencia y nuestra
voluntad. Será impotente en la medida en que estemos dispuestos a vivir en un
estado permanente de vigilancia espiritual y de lucha incansable contra el
pecado, manteniendo nuestra fidelidad a Cristo incluso cuando caigamos
repetidas veces o lo traicionemos con nuestros pensamientos, sentimientos,
palabras u obras.
Ninguna
protesta, ninguna organización ni ningún recurso terrenal dirigidos contra los
pasaportes o contra el símbolo “666” — que se dice, por ejemplo, que aparece en
los pasaportes rusos — nos salvarán de la difusión de esta Marca de la Bestia.
Nuestro único objetivo debe ser conservar nuestra fidelidad al espíritu de los
Padres y a la Tradición de la Ortodoxia.»[14]
Habiendo
asimilado esta saludable advertencia, volvemos a nuestra investigación — pero
no en busca de explicaciones tecnológicas de la Marca basadas en especulaciones
protestantes, sino en fuentes puramente ortodoxas de tiempos modernos.
Una de
las teorías afirma que el número “666” describe la llamada “Estrella de David”,
que probablemente debe identificarse con la “estrella de Renfán” mencionada por
el profeta Amós (5:26–27). El rey Manasés de Judá introdujo el culto de los
dioses fenicios Baal (también llamado Moloc), el dios solar, al cual se
ofrecían en sacrificio total niños menores de seis años, y el de su consorte
Astarté, diosa del amor y de la guerra, cuyo culto iba acompañado de
prostitución sagrada en los templos.
Sus
representaciones suelen aparecer acompañadas por el hexagrama de seis puntas,
hoy conocido como Estrella de David — aunque no guarda relación con el rey
David ni con el verdadero Israel. La figura puede interpretarse como dos
triángulos entrelazados que representarían la unión sexual de las divinidades
masculina y femenina, cuyo culto probablemente fue introducido en Israel desde
Babilonia por medio de Fenicia…[15]
En la
época moderna esta interpretación fue introducida, en vísperas de la
revolución, por Serguéi Nilus, confesor de la llamada Iglesia de las Catacumbas
y primer editor de Los Protocolos de los Sabios de Sión.
Nilus
sostenía que el número 6 precede al número 7 y, por ello, puede simbolizar el
tiempo anterior al comienzo del mundo, representado por el número 7. En
consecuencia, la edad de Satanás — quien se rebeló contra Dios antes de la creación
del mundo — estaría representada por el número 6. Y continuaba afirmando:
«El
símbolo o sello del misterio de la piedad — de la salvación por medio del Señor
Jesucristo — es la venerable Cruz del Señor. El significado y el poder de este
sello son conocidos por todo cristiano, por
toda la raza cristiana.
El
símbolo o sello del misterio de la iniquidad — del diablo que combate contra
Dios — así como su significado y su poder (aunque ilusorio), deben ser
conocidos por todo judío, por todo el pueblo judío y, por medio de él, por la
Masonería, como aliada del judaísmo. Su sello será también el sello de su rey y
dios anticristo, que todavía no es, pero que será en un futuro cercano. (…)
Pero
¿existe realmente entre los judíos y los masones tal símbolo, tal sello? (...)
La
estrella de seis puntas, compuesta por dos triángulos iguales y equiláteros
entrelazados… Cada uno de los triángulos tiene tres lados, tres ángulos y tres
vértices. En consecuencia, en los dos triángulos habrá seis lados, seis ángulos
y seis vértices (…)
En el
sello del Anticristo, por tanto, el número seis se repite tres veces, es decir,
666; lo cual, por temor a los judíos (Juan 19,38), y para el lector que
comprende (Mateo 24,15) el simbolismo del misterio, podría haber sido expresado
por el vidente de los misterios escribiéndolo como seiscientos sesenta y seis (…)
Esta
estrella es verdaderamente un símbolo tan sagrado para el judío (y por lo tanto
para el masón) como lo es para el cristiano el signo de la Cruz vivificante.
Este
sello, que es sagrado para el judaísmo, recibe en el ritual de los oficios
judíos el nombre de ‘Mochin-Dovid’, que significa ‘Escudo de David’. Lo colocan
en la tumba de todo judío creyente como señal de su comunión con su “dios” más
allá de la muerte. (…)
Los
masones y las ramas del árbol masónico — los teósofos, los ocultistas, los
espiritistas, los gnósticos, etc. — atribuyen a este sello un significado
igualmente sagrado, aunque bajo otro nombre. Se le llama “Sello de Salomón” o
el “Tetragrámaton” cabalístico.
Así
pues, el símbolo o sello de la judeo-masonería, la sinagoga de Satanás de los
apóstatas de Cristo y del kahal judío, es el “tetragrámaton” de la
Cábala.
Si el
sello de aquellos que están preparando un reino para el anticristo es el “tetragrámaton
de Salomón” o “Mochin Dovid”, ¿no está claro que será también el sello del
propio Anticristo?
¿Acaso
alguno de los que creen en Cristo renunciará a la Cruz del Señor? ¿Aceptará
reemplazarla por otro símbolo?
De
ningún modo.
Tampoco
los judíos ni los masones renunciarán a su sello, hasta que Israel se convierta
y contemple a Aquel a quien traspasaron.»[16]
¿Cuál
es la relación entre la estrella de seis puntas y la estrella de cinco puntas?
En primer lugar, la primera se dibuja como la segunda por comodidad al dibujarse. Pero, más importante aún, la
estrella de cinco puntas fue desde épocas tempranas un símbolo del sionismo y,
más recientemente, del comunismo, cuya relación entre sí y con el Anticristo es
clara. [17]
Así,
quienes acepten el sello del Anticristo — la estrella de seis puntas o «escudo
de David» — estarán proclamando de manera muy directa al falso Mesías de los
judíos, «el hijo de David», como su rey, y renunciando al verdadero Mesías e
Hijo de David, Jesucristo.[18]
San
Nilo el Miróforo dice: «Cuando el Anticristo coloque su marca sobre las
personas, sus corazones se volverán como muertos. En el tiempo de la calamidad
profetizada, el Anticristo comenzará a marcar a las personas con su sello, como
si por medio de esta marca quisiera salvarlas de la desgracia; pues aquellos
que tengan esta marca, según el Apocalipsis, podrán comprar pan.
Muchos
estarán muriendo en los caminos. La gente se volverá como aves de rapiña que
atacan carroña y devorarán cadáveres. Pero ¿qué personas devorarán a los
muertos? Aquellos que estén marcados con la marca del Anticristo.
Puesto
que los cristianos no tendrán la marca, no podrán recibir ni comprar pan y no
devorarán a los muertos; pero aquellos que estén marcados, aunque puedan
comprar pan, devorarán a los muertos. Porque cuando un hombre es marcado con
esta marca, su corazón se vuelve insensible; incapaces de soportar el hambre,
las personas se llevarán los cadáveres y, sentándose al borde de cualquier
camino, los devorarán.
Finalmente,
el que haya sido marcado por el Anticristo será él mismo condenado a muerte; y
sobre la marca estarán escritas las siguientes palabras:
“Yo soy
tuyo”.
“Sí, tú eres mío”.
“Voy por mi propia voluntad, no por coacción”.
“Y yo te recibo por tu propia voluntad, no por coacción”.
Estas
cuatro frases o inscripciones aparecerán en el centro de esa marca maldita.»[19]
Icono de san Nilo del Monte Athos (1601 - 1651) o también conocido como san Nilus el miròforo ("vertedor de mirra"), en las ultimas décadas se han hecho muy populares en internet sus profecías, atribuidas falsamente a san Nilo de Ancira, santo del siglo V. También en círculos ortodoxos algunos han objetado la veracidad de que san Nilo de Monte Athos haya realizado tales profecías, considerándolas apócrifas (esto se debe en parte a que las profecías fueron realizadas en tiempo en el que este santo habito en la esta tierra, pero fueron descubiertas a fines del siglo XIX), pero la tradición rusa y la veterocalendarista griega las considera como verdaderas.
«¿Por
qué — pregunta el P. Oleg Molenko — el Anticristo, que posee gran poder,
exigirá precisamente una aceptación voluntaria de su inscripción? Porque él, en
su loca audacia y orgullo, querrá mostrarse como si fuera el verdadero Dios, y
que las personas lo adoren y se sometan a él, la bestia (y así también a
Satanás), de manera consciente y voluntaria, y que también hayan abandonado al
verdadero Dios voluntariamente. Mediante
este “voluntarismo”, al ser preferido por encima del verdadero Dios, pretende
consolidar su poder sobre los hombres como si estuviera fundado en la base
‘legal’ del derecho democrático de elección. ¡Mirad a qué conducirá la
democracia y el derecho de elección a muchas personas! (…)
Las
tres alternativas relacionadas con la compra pueden explicarse desde un punto
de vista práctico. La inscripción misma será puesta sobre la piel de la mano
derecha o sobre la piel de la frente, invisible a simple vista, mediante un
láser u otro instrumento técnico moderno. Será algo semejante a las tarjetas
plásticas actuales, solo que en lugar del plástico se utilizará la piel humana
en esos lugares.
Por lo
tanto, todas las demás representaciones (códigos de barras, etc.) en otros
objetos, fuera de la frente y de la mano derecha, no tienen ninguna relación
con la marca del Anticristo ni poseen importancia alguna. La elección de la frente y de la
mano derecha no será casual, aunque todo se presentará bajo el pretexto de la
comodidad y la utilidad. En realidad, se hará para privar al hombre del poder
del signo de la cruz y de la misma posibilidad de santiguarse.
Por eso
la aceptación de la inscripción de la bestia será también una herejía enemiga
de la cruz. (…)
La
marca en la piel, además de llevar la inscripción con el nombre de la bestia y
el número de su nombre (que será lo único que dará derecho a comprar y vender),
también podrá contener información sobre cuentas bancarias y otros datos. En
ese caso, la inscripción podría funcionar como dinero — del mismo modo que hoy
funcionan las tarjetas bancarias —, ya que toda la información sobre el
adorador de la bestia estará almacenada en ella. Para la bestia, el falso
profeta y sus servicios especiales, esto representará una excelente oportunidad
para ejercer un control total sobre las personas que acepten la inscripción. (…)
Las compras, sin embargo, también podrán realizarse desde casa mediante pedidos
o por internet. En estos casos, el nombre de la bestia (por ejemplo, en cheques
que no serán válidos sin ese nombre) o el número de su nombre podrán utilizarse
para efectuar compras por internet o por teléfono.»[20]
Estas
especulaciones acerca del significado del número son interesantes y quizá no
estén muy lejos de la verdad, pero no dejan de ser eso: especulaciones. Debe
subrayarse, como nos recuerda San Gregorio Palamás[21], que ningún número es malo por
sí mismo, pues toda la creación — y por lo tanto todos los números — fue creada
buena por Dios. Un número solo se vuelve malo cuando su aceptación está ligada
a la apostasía de Cristo.
En
otras palabras, no es el número 666 en sí mismo el que destruye el alma, sino
la apostasía de Cristo, que es la condición para recibir la marca de ese número
y los beneficios materiales que la acompañan. Pensar de otra manera —e s decir,
suponer que el número 666 es malo en sí mismo — es caer en la superstición. Por
lo tanto, incluso si aceptamos que el número 666 está vinculado a cierta
tecnología informática o láser, todavía necesitamos saber qué significa el
número para comprender verdaderamente qué es lo que destruye el alma y por
qué debe evitarse a toda costa. Porque lo que es malo no es el número en sí,
sino el fin para el cual se utiliza.
¿Cómo
será utilizado? Sabemos por los Santos Padres que la marca será usada como
señal de que la persona marcada acepta voluntaria y conscientemente y cree en
el Anticristo. Así profetizó San Nilo el Miróforo del Monte Athos:
«sobre
la marca estarán escritas las siguientes palabras:
“Yo soy
tuyo”.
“Sí, tú eres mío”.
“Voy por mi propia voluntad, no por coacción”.
“Y yo te recibo por tu propia voluntad, no por coacción”.
Estas cuatro
frases o inscripciones aparecerán en el centro de esa marca maldita.»
Ahora
bien, ¿ha descubierto alguien que estas cuatro inscripciones se encuentren en
algún dispositivo tecnológico moderno? Hasta donde sabe el autor de estas
líneas, la respuesta a esa pregunta es: no. En cualquier caso, tales
inscripciones no tienen sentido antes de la aparición del propio Anticristo.
Pues ¿qué significa «yo soy tuyo» si no sabemos quién es ese «tú»?
De ello
se sigue que antes de la aparición real del Anticristo, y de la aceptación
voluntaria y consciente por parte de la gente de él como el verdadero Rey de
los judíos y Dios, la profecía no puede cumplirse.
Al
mismo tiempo, la aparición de esta tecnología es sin duda una señal de los
tiempos (Mateo 16:3), una señal de que nos acercamos al fin y de que debemos prepararnos
espiritualmente para la venida del Anticristo.
[1]
Nota de traductor – Por ejemplo, la palabra en griego koiné ΛΑΤΕΙΝΟΣ
(Lateinos).
La primera letra de esta palabra, lambda (Λ),
tiene en el sistema de numeración griego antiguo, (también llamado sistema
jónico, en el que las letras del alfabeto se utilizaban también como números) el
valor de 30.
La segunda letra, alfa (Α), tiene el valor de 1.
La tercera letra, tau (Τ), tiene el valor de 300.
La cuarta letra, épsilon (Ε), tiene el valor de 5.
La quinta letra, iota (Ι), tiene el valor de 10.
La sexta letra, nu (Ν), tiene el valor de 50.
La séptima letra, ómicron (Ο), tiene el valor de 70.
Y la última, la sigma (Σ), tiene el valor de 200.
La suma de estos valores da:
30 + 1 + 300 + 5 + 10 + 50 + 70 + 200 = 666.
[2] Así,
si se asignan a las letras del alfabeto latino valores numéricos que son
múltiplos de seis (A = 6, B = 12, etc.), se obtienen las siguientes palabras
como equivalentes a 666: “Computer”, “Mark of Beast”, “Diluvium” (la palabra
latina para “diluvio”) y “New York”.
[3] San
Irineo de Lyon, Contra las herejias. V. 28 3
[4] Ibid.
V. 30
[5] Ibid.
V, 28, 30.
[6] Nota
de traductor – Aqui Vladimir Moss se confunde, el texto que sigue no es una
cita de san Jeronimo como figura en el texto original sino de san Irineo de Lyon,
quien sigue exponiendo mas adelante en su Contra Herejes sobre el asunto.
[7] N.
de T. – san Irineo de Lyon; Contra las herejias V, 29
[8] El
P. Stefan Krasovitsky escribe:
«Si el número 6 significa la perfección de la creación, entonces el número 7,
que simboliza el día del reposo de Dios, significa la Presencia de Dios, es
decir, el Sentido de la perfección, su significado, su centro, que permanece en
reposo, pero sin el cual todo lo que debe estar a su alrededor queda privado de
sentido…
Y es por esto que el número 666 significa autoperfección en tres etapas:
1.
la personalidad;
2.
“la Iglesia del Anticristo”;
3.
la personalidad del Anticristo».
(“El número ‘666’”, Straight Path, Nº 1 (3), 1992, en ruso).
[9] Archimandrita
Emmanuel Kalyva, La marca del Anticristo, Atenas, 1989, capítulo 5 (en
griego).
[10] «¿El
Nuevo Orden Mundial en el año 2000?» Orthodox Russia, Nº 9 (1582), 1/14
de mayo de 1997, p. 5 (en ruso). Véanse también numerosos números de la revista
de los zelotes athonitas San Agatángelos de Esfigmenou (en griego).
Tim Willard, editor de la revista Futurist, se
refiere al biochip en los siguientes términos:
«La tecnología detrás de un implante de biochip como
este es bastante simple y, con algunos perfeccionamientos, podría emplearse en
diversas aplicaciones humanas. Podría asignarse un número al nacer que
acompañara a la persona durante toda su vida. Lo más probable es que el
implante se colocara en el dorso de la mano derecha o izquierda para que
pudiera escanearse fácilmente en las tiendas. Así bastaría con escanear la mano
para cargar automáticamente el pago a la cuenta bancaria».
(Light
for the Last Days, enero-marzo de 1997, págs. 4 y 5).
[11] Katherine
Albrecht, mensaje enviado a la lista de correo Orthodoxjurisdictions,
“IT’S HERE. VeriPay, implantable RFID payment chip, unveiled today…”, 22 de
noviembre de 2003 (publicado en la lista el 24 de noviembre de 2003).
[12] George Spruksts, “666 &
the World Wide Web”, Orthodox@listserv. indiana.edu, 15 de septiembre de 1997.
[13] archiprieste Boris
Molchanoff, “Antichrist”, Orthodox Life, Mayo-Junio de 1980, págs.
26-27.
[14] obispo Fotios, “Faithfulness
to Christ Will Save Us From the Mark of the Beast”, Orthodox Tradition, vol.
XXVII, no. 1, 2010, págs. 11 y 12.
[15] Véase
Elena Samborskaya, «Revelación sobre la estrella. El misterio del hexagrama», Sagrada
Escritura, 11 de octubre de 2015,
http://holyscripture.ru/creative/?t=helena_samborskaya&b=hexagram.
(en ruso)
[16] Nilus,
Está cerca, a las mismas puertas, Sergiev Posad, 1917, pp. 262-263,
248-250 (en ruso).
[17] Ivan
Marchevsky, Una perspectiva apocalíptica sobre el fin de los tiempos en una
síntesis patrística, Sofía: «Unión Monárquico-Conservadora», 1994, págs. 168
y 169. (en búlgaro).
[18] El
Talmud interpreta el versículo de Libro de Ezequiel: «Mi siervo David será rey
sobre ellos» (37:24) en el sentido de que debe ser del linaje de David, «el
hijo de David». Esto también lo afirma el último de los Protocolos, que
dice que él será «el sostén de la humanidad en la persona del señor supremo de
todo el mundo, de la santa descendencia de David».
En enero de 2005 un grupo de 71 estudiosos judíos que
se autodenominó Sanedrín se reunió para discutir la creación de una
monarquía judía en el Estado de Israel. Concluyeron que el rabino Yosef Dayan,
de Psagot, tenía el linaje más cercano al rey David. La reunión también
discutió la construcción de un altar en el Monte del Templo para ser utilizado
en una ofrenda pascual (Yaakov Katz, “Hear ye, hear ye: Sanhedrin seeks David’s
scion as king”, The Jerusalem Post, 12 de enero de 2005).
[19] San
Nilo el vertedor de mirra, citado en el libro del archimandrita Pantaleimon, A
ray of light. págs. 80 y 81. Jordanville, Estados Unidos. 1996.
[20] Molenko,
http://www.omolenko.com/texts/tolk13_6.htm (en ruso).
[21] San
Gregorio Palamás, P.G. 151, 224; E.P.E. 9, 492. Citado en Kalyva, op. cit.,
pág 86.



